El mercado laboral mexicano cerró noviembre de 2025 con una mezcla rara pero muy nuestra: cifras históricas de empleo formal, un repunte preocupante de la informalidad, señales de desaliento laboral y hasta paros nacionales del magisterio reclamando mejores pensiones.
Por un lado, el IMSS anunció que México superó los 22.6 millones de empleos formales, rompiendo récord con más de 400 mil nuevos puestos en lo que va del año. Muchos de ellos permanentes, con salarios base más altos y una participación creciente de mujeres. Una buena noticia que sabe a triunfo, aunque todavía no llega a ser final de temporada.
Pero esa narrativa luminosa contrasta con un dato que nos baja de la nube: la informalidad alcanzó un 54.6%, recordándonos que más de la mitad de las personas que trabajan en este país lo hacen sin prestaciones, sin seguridad social y sin la tranquilidad de un contrato bien hecho. Es el eterno “sí, pero…” del empleo en México.
Como si eso fuera poco, la tasa de desempleo se movió ligeramente a 2.6%, pero con un detalle crucial: el famoso efecto desaliento. Muchas personas dejaron de buscar chamba porque sienten que no hay opciones reales, lo que hace que las cifras oficiales brillen… pero no iluminen todo.
Y mientras tanto, la CNTE volvió a escena con un paro nacional de 48 horas para exigir un sistema de pensiones digno. Las calles lo dijeron claro: el empleo no solo se trata de tener trabajo, sino de que ese trabajo dé para vivir hoy y mañana.
En resumen: México está generando más empleo formal que nunca, pero el reto sigue siendo convertir esos números en empleos de calidad, combatir la informalidad y construir un mercado laboral donde trabajar no sea un acto de fe, sino una promesa real de bienestar.

