Hubo un momento no tan lejano en que la mesa estaba servida: estudias, trabajas, creces, ganas más dinero y repites el ciclo hasta el retiro. Eso era la fórmula. Pero entre viajes, reseñas de comida, microinfluencers, hostels instagrameables y la cultura de “experiencia sobre posesión”, algo cambió. Y cambió fuerte.
Las nuevas generaciones crecieron…
