Hace dos décadas, reclutar talento era casi un deporte extremo. Nada de ATS, nada de IA, nada de automatizaciones mágicas que filtran CVs solitos. No. El reclutamiento de principios de los 2000 era una mezcla entre detective privado, operador telefónico y coleccionista profesional de currículums impresos.
Las vacantes vivían en el periódico (y eran sagradas)…
